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Entrevista al arquitecto mexicano Alberto Kalach

El interés por los temas ambientales, a medida que nos adentramos al siglo 21, es una necesidad que sea abordado y defendido por las mayorías. En ARKIHAUS somos evangelizadores del tema ambiental y asumimos nuestra responsabilidad como arquitectos y constructores para contribuir a la calidad de vida en la ciudad y para aumentar la conciencia sobre los temas ambientales. Es por esta razón que les traemos la entrevista del arquitecto mexicano Alberto Kalach en relación a su proyecto “Ciudad Lacustre, una cuestión de calidad de vida urbana”, donde se reflexiona sobre el objetivo de la arquitectura y el importante rol que tiene la conciencia y participación de las mayorías para producir cambios que aumenten nuestra calidad de vida en las ciudades.

Un poco de historia

La conquista de Tenochtitlán, hace más de 500 años, no supuso sólo la desaparición del imperio Azteca, sino también el principio de un proyecto que duró hasta principio del s.XX y cuyo objetivo era la desecación de los grandes lagos Texcoco, Xochimilco, Chalco, Xaltocan y Zumpango, que daban lugar a la cuenca del valle de México y componían el sofisticado sistema hidráulico de Tenochtitlán. Las políticas, desde entonces, han ido encaminadas a crear infraestructuras que garanticen la desecación; y ahora, un grupo de arquitectos entre los que se encuentra el prestigioso Alberto Kalach, luchan por reinventar la Ciudad Lacustre.

Un proyecto en equipo

No está resultando una tarea fácil. Este innovador equipo multidisciplinar comprometido con el medio ambiente y la calidad de vida, formado por arquitectos, filósofos, urbanistas, ingenieros, biólogos…e incluso algún político, deben luchar contra las políticas cortoplacistas de gobiernos complacientes, soportar las acciones de los intereses creados y enfrentarse a la desidia de una sociedad que no exige una calidad en el entorno; aunque éste los esté envenenando.

El Valle de México, considerado una de las mayores aglomeraciones urbanas del planeta con una población total de más de 21 millones de habitantes -8,5 millones se concentran en Ciudad de México- registra unos niveles de contaminación del aire y del agua absolutamente insalubres; pero los políticos no ven necesario actuar sobre un problema que parece no importar a sus habitantes.

El arquitecto Alberto Kalach también insiste en esta teoría. Los ciudadanos no profundizan en su entorno y el agua, tanto en lo que respecta a la garantía de su suministro como a su calidad para el consumo, comienza a ser un problema de presente y futuro para todos; pero sobretodo en las grandes aglomeraciones urbanas. En Ciudad de México, donde se alternan inundaciones con escasez de agua, es ya un asunto medioambiental y de salud pública.

La pregunta es simple. ¿Qué se necesita para que el proyecto Ciudad Lacustre?. La respuesta es más sencilla todavía: que la sociedad lo reclame. Por su bienestar y el del medioambiente.

La relación de los habitantes de las grandes ciudades con su entorno -su bienestar, su arraigo a los barrios donde habitan, su sostenibilidad o la capacidad del ambiente de influir positiva o negativamente en su salud- es un tema que interesa a sociólogos, médicos y comunidades, en el que se están implicando cada vez más intensamente, urbanistas, políticos, organizaciones internacionales, arquitectos…y, también, ciudadanos concienciados.

Alberto Kalach, que lleva veinte años luchando por el proyecto “Ciudad Lacustre” para Ciudad de México, da una reciente visita a España, a Barcelona, invitado por la Fundación We Are Water en colaboración con Casa América Cataluña, con el objetivo de hacer una labor de divulgación sobre lo que bien podría ser la “obra de recuperación del futuro”, tanto por su magnitud como por su impacto social.

Pausado, reflexivo y midiendo muy bien sus palabras, Alberto Kalach nos explica, en esta entrevista que les ofrecemos, un proyecto de futuro que se inspira en la idea de los ingenieros Nabor Carrillo y Gerardo Cruickshank de tratar las aguas residuales para salvar el lago de Texcoco en 1965.