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Evaluación de la factibilidad económica de una instalación de energía solar en Colombia.

Los sistemas fotovoltaicos han comprobado su fiabilidad técnica

Desde 1985 los habitantes del conjunto residencial Niza 8 en el noroccidente de Bogotá utilizan el sol para calentar el agua que utilizan en el hogar. Viviana T., propietaria de un apartamento de tres habitaciones en el quinto piso del edificio, comenta que nunca ha recurrido a calentadores de gas o de electricidad. El sistema fotovoltaico de paneles solares instalado en el techo del inmueble ha suplido sus necesidades diarias y le ha permitido ahorrar en su factura de luz. Además, no produce gas de efecto invernadero ni emisiones contaminantes.

El ejemplo de Niza ilustra la fiabilidad de los sistemas fotovoltaicos que es una de las razones por las cuales la energía fotovoltaica se está posicionado como una alternativa frente las energías convencionales. Sin embargo, hasta hace algunos años, no podía competir con las fuentes tradicionales por causa de sus elevados costos.  Hoy en día, esto ha cambiado debido a que los componentes que constituyen las instalaciones han reducido sus costos y, adicionalmente, el gobierno colombiano ha instaurado incentivos fiscales que hacen que la fotovoltaica se presente como una tecnología factible desde el punto de vista económico.  Presentamos una instalación hipotética en Bogotá con el fin de demostrar una metodología que permite establecer la rentabilidad.

– El flujo de caja libre de una instalación fotovoltaica permite identificar la financiación que maximice el retorno económico –

La metodología le sirve a promotores, inversionistas, individuos, cooperativas y asociaciones que ven los atractivos de una instalación fotovoltaica para contribuir a la preservación del medio ambiente y como una inversión rentable. Partimos de la suposición de que se ha dimensionado el sistema lo que permite seleccionar los componentes y establecer los costos de instalación y la puesta en marcha.

Costos de instalaciones han bajado significativamente

La evaluación de una instalación contemplada demuestra la metodología

Presentamos un procedimiento sencillo pero riguroso que permite establecer la factibilidad económica de un proyecto. Además de proporcionar el retorno financiero, posibilita comparar opciones de financiación para que las personas que están considerando invertir en un proyecto pueden identificar la alternativa que maximice su retorno.

La metodología, flujo de caja libre, se basa en determinar los ingresos y los costos a lo largo de la vida operacional de la instalación. Esta metodología conviene en al caso de sistemas fotovoltaicos porque es posible, a partir de dimensionamiento técnico determinar con precisión el flujo de caja.

Los ingresos se derivan de las previsiones de la producción eléctrica de la instalación obtenidas del dimensionamiento. Una vez que se determine la producción, es posible establecer los ingresos a partir de estimativos del valor de la energía eléctrica. A su vez, los costos se obtienen de cotizaciones de los componentes idóneos para asegurar la producción prevista. A estos costos, es necesario añadirles los costos de la instalación , los estudios previos y los permisos ambientales.

Consideremos un ejemplo para ilustrar los pasos. Tomemos el caso de un conjunto habitacional Estrato 5 en Bogotá. Para suplir la demanda eléctrica de los 80 habitantes, el consejo de coproprietarios contempla la instalación de un sistema fotovoltaico en el techo. La plantilla establece una superficie disponible de 360 m2 para la instalación de paneles. Al tener en cuenta la irradiación solar en el sitio, resulta de la modelación técnica un sistema idóneo de potencia 55 k W constituido de 160 paneles y un inversor. Se prevé una producción de electricidad en el primer año de funcionamiento de 68,8 MWh lo que supliría una gran parte de la demanda del inmueble. Para que el análisis de retorno represente las condiciones actuales de funcionamiento, en los años siguientes asumimos una degradación de los paneles fotovoltaicos de 0,4% al año.

Del dimensionamiento, se determina el flujo de caja empezando con los ingresos. Se toma como hipótesis que se comercialice toda la electricidad producida al precio del consumidor del edificio. A partir de información accesible en-línea, este precio para el mes de diciembre 2017 es de COP$ 521 por k Wh. (Fuente: www.codensa.com.co/hogar/tarifas). Por lo tanto, suponiendo la puesta en marcha del sistema en enero 2019 y una inflación de 2,5% al año, la producción al transcurso de 2019 tendría un valor de COP$ 521 x 1,025 x 68 800 = COP$ 36,8 millones.

Con respecto a los costos obtenemos estimativos de los componentes y la instalación del sistema a partir de encuestas y cotizaciones de proveedores.  Del ejemplo dado, las inversiones serán COP$ 296 millones. Para determinar el flujo de caja, es necesario añadirles los costos operacionales a lo largo de la vida operativa de la instalación como costos de mantenimiento y costos de gestión. Un valor representativo sería 1,5% de las inversiones iniciales.

Las premisas financieras presentadas en la tabla a continuación permiten calcular el flujo de caja libre, o sea el movimiento neto de fondos al año una vez puesta en marcha la instalación. Señalamos que los cálculos tienen en cuenta los incentivos fiscales del Decreto 2143 del 4 de noviembre de 2015. En el caso presentado, se dispone de fondos propios para 30% de las inversiones iniciales. Sería necesario solicitar préstamos de los 70% restantes.

Premisas financieras

Del análisis resultan para los inversionistas, una tasa interna de retorno (TIR) de 14,4%, un plazo de recuperación de 10 años y un valor presente neto (VPN) de COP$ 359 mil. Teniendo en cuenta las premisas citadas anteriormente, el proyecto es rentable. En principio, este resultado es animador porque indica que el proyecto aportaría un retorno positivo con un nivel de endeudamiento de 70%. No obstante, ¿este análisis convencería a acreedores potenciales a prestar dinero para la realización del proyecto? Esto lo analizaremos en el siguiente apartado.

Optimización de retorno frente a los criterios de los acreedores

Para seguir adelante, sería necesario demostrarles a los potenciales acreedores que el riesgo de perder su capital es mínimo. Siempre y cuando la operación genere un flujo de caja libre que exceda los compromisos de la deuda. El índice que mide la capacidad de asumir la deuda, la tasa de cobertura de deuda (TCD), es la relación entre la renta neta y los costos de la deuda. Una TCD igual a uno indica que la operación generará los fondos para pagar la deuda. Como margen de seguridad, los acreedores normalmente exigen una TCD mayor que uno durante todos los periodos de la vida operativa de la planta.  Un valor de 1,5 es típico.

La relación entre el flujo neto y los compromisos de la deuda, la tasa de cobertura de deuda (TCD), divulga la capacidad de asumir el endeudamiento. Una TCD es mayor que uno demuestra que los ingresos netos del periodo exceden los costos de la deuda, por lo tanto, la operación genera capital suficiente para cubrir los costos. Por lo tanto, la operación cumple con las exigencias de los acreedores.  En la práctica, como margen de seguridad se necesita una TCD superior a uno. Un valor 1,5 es típico.

Con el fin de identificar el nivel de endeudamiento óptimo, consideramos el impacto de la evolución de la deuda en la TIR y la TCD.  La gráfica revela el impacto para el proyecto contemplado. La rentabilidad del proyecto aumenta con el endeudamiento, no obstante, en paralelo, la capacidad de pagarlo se reduce.

Si un acreedor solamente concede capital cuando la TCD mínima supera 1,5, podríamos obtener un préstamo hasta 50% del valor de las inversiones iniciales y no los 70% inicialmente planteado. Es decir, tendremos que

aportarle al proyecto fondos propios de COP$ 148 millones, lo que generaría una TIR de 13%.

Endeudamiento incrementa el retorno

Si los inversionistas no disponen de los 50% para inyectar en el proyecto, es necesario considerar los tipos de financiación ofrecidos con el fin de identificar un modelo financiero que sea rentable.

Tipos de financiación

Inyección de fondos propios

En el caso de que el capital sea insuficiente, una opción sería recurrir a otras fuentes para poner en marcha el proyecto. Esto implica encontrar inversionistas dispuestos a inyectar su capital. Algunos serían entidades que aportan capital de riesgo o asociaciones de usuarios en donde los miembros juntan su capital.

Una vez invertido el capital y el sistema puesto en marcha, todas las ganancias incluso los incentivos fiscales, son retribuidas a los propietarios. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que los beneficios para aquellos que aportan capital se reduce a medida que aumenta el número de participantes. Por otro lado, la financiación con fondos propios evita compromisos con acreedores.

La utilización de fondos propios es un impulso para la creación de asociaciones o cooperativas en donde grupos de individuos conforman una entidad jurídica para la realización y la operación de la instalación. Con esta modalidad de financiación, los usuarios aseguran el dimensionamiento, la expedición de las autorizaciones, la compra de los equipos, la construcción y la operación.  Normalmente, se contrata a una empresa especializada en la rama para poner en marcha el sistema.

Evidentemente, si falta el capital es necesario considerar otros tipos de financiación.

Arrendamiento (Leasing)

En esta forma de financiación, los usuarios no compran los componentes de la instalación, en cambio, los arriendan mediante un contrato a termino fijo pactado con una entidad financiera en donde se pagan cánones a una frecuencia acordada, normalmente mensual.  La entidad que concede el capital por la adquisición retiene el título de propiedad. Desde el punto de vista de los usuarios, las ventajas del arrendamiento son:

  • Financiación de hasta el 100% de los bienes
  • Deducciones de gastos de intereses y depreciación en la renta
  • Autonomía para seleccionar los proveedores y los componentes

A la hora de evaluar el arriendo, es necesario tener en cuenta la fianza exigida por la entidad financiera. Normalmente para el arriendo de equipos se considera el valor en el mercado como garantía. En el caso de componentes fotovoltaicos, por ser poco difundidas todavía las instalaciones en el país es posible que se le asigne un valor bajo, lo que desincentivaría esta modalidad.

Contrato Compra-Venta

En esta modalidad de financiación, una empresa ajena se encarga de conceptualizar, instalar, mantener y operar la instalación.  Se pacta con los consumidores de la electricidad un contrato de venta mediante el cual los usuarios se comprometen a comprar la electricidad por un plazo, normalmente de 15 a 30 años.

Durante este periodo, el proveedor retiene el título de propiedad de la instalación. Para que este tipo de contrato sea atractivo, se ofrece a los usuarios la electricidad a una tarifa inferior a la de la red.

La principal ventaja para los usuarios es una reducción en sus costos energéticos sin que necesiten invertir su capital.  Además, todos los gastos operacionales quedan en manos del proveedor. Por otro lado, es importante, antes de firmar un contrato compra-venta, asegurarse que la empresa tiene las competencias técnicas y el respaldo financiero para mantener el sistema en funcionamiento.

Fuentes de préstamos

Un préstamo es probablemente el medio más común de conseguir financiación. Dentro de las entidades financieras que financian proyectos de renovables se destacan:

  • Bancos comerciales nacionales
  • Bancos internacionales
  • Fondos de inversiones verdes

No obstante, las inversiones en renovables en Colombia es un terreno nuevo. La obtención de un préstamo requiere un análisis financiero anclado en previsiones fiables.

El flujo de caja permite la toma de decisiones

El ejemplo demuestra que el análisis flujo de caja permite calcular el retorno e indicar el nivel de endeudamiento posible para un proyecto. De esta manera apunta a los tipos de financiación posibles para estructurar el proyecto en una forma que maximice el retorno.

Artículo escrito el 6 de enero de 2018.

Por: David E Tipping

Desde: funcener.org

Acerca del autor

David Tipping es ingeniero de proyectos, titular M.Sc. Management of Technology, Imperial College del Reino Unido y Magister de Energías Renovables de la Universidad Europea de España. Ha ejercido 28 años como ingeniero en Europa, África, Rusia y América Latina. Actualmente se dedica a fomentar la implementación de renovables para la generación de energía.